ÁREAS de
INVESTIGACIÓN
  • El neoliberalismo, la peor de las epidemias de origen antropogénico (reflexiones sobre el Tercer Encuentro Nacional de Salud) http://bit.ly/2fQwXjm

    03.12.2016

  • El Tercer Encuentro Nacional de Salud. Entrevista a Daniel Gollán http://bit.ly/2gJGYLO

    02.12.2016

  • La "revolución de la energía": la potencia instalada demorada o anulada asciende a 5.517 MW http://bit.ly/2gDE37w

    01.12.2016

  • Energía solar en hogares: una estafa grande como el Sol http://bit.ly/2fIKlWx

    01.12.2016

  • China y España: las ganadoras del Plan RenovAr (o la derrota de la industria y el empleo argentinos) http://bit.ly/2gupcMF

    29.11.2016

  • La corrupción sistémica del macrismo: 33.666 bolsos (a noviembre de 2016) http://bit.ly/2gsoWxr

    29.11.2016

Energia

| Artículos de opinión

Por un medioambiente científica y nacionalmente responsable

Autor | Patrick MooreFederico Bernal


Conflictos de Interes
Los autores no manifiestan conflictos de interés


Palabras Claves
Patrick Moore, Federico Bernal, medioambiente, energía nuclear, Plan Nuclear Argentino, Greenpeace, no convencionales, neoliberalismo, ajuste, granero del mundo, Alessandra Minnicelli, CIRS, Energiewende, energía solar, energía eólica, renovables, calentamiento global, IPCC, cambio climático, efecto invernadero, dióxido de carbono, responsabilidad social



16-09-2015 | En la inauguración del magnífico 3er Congreso Internacional de Responsabilidad Social, la Dra. Alessandra Minnicelli, Presidenta del Comité Organizador, explicó que la responsabilidad social no puede dejarse librada a las fuerzas del mercado, sino que debe estar alineada, como lo está en Argentina, con un modelo de desarrollo con inclusión social. Minutos más tarde, el ex presidente brasileño Lula Da Silva lo sintetizó magistralmente: "la política social es una responsabilidad del Estado". En consonancia con este concepto, consideramos esencial que la política medioambiental de un país se base en estudios científicos serios y responsables, a la vez que actuando responsablemente, a nivel nacional, de cara a las necesidades de la población. Es que una política ambiental responsable no puede estar en manos del fundamentalismo ambiental, y mucho menos en las manos de Greenpeace y su ciencia basura; tampoco puede ser relegada al dictamen y la agenda de los mercados. Desde 2003, la Argentina ha reactivado sus planes de energía nuclear e hidroeléctrica en paralelo con un aumento sostenido del consumo de combustibles fósiles y la explotación de hidrocarburos no convencionales (que es notable desde la renacionalización de YPF). El resultado fue significativo: más y mejor energía para la población y la industrialización del país, en un contexto de diversificación sin precedentes de su matriz energética. Creemos que este es el camino correcto y, por esta razón, nuestra invitación explicada al final.


Primeros pensamientos críticos
Las causas del cambio climático (CC) son principalmente naturales y posiblemente antropogénicas (inducidas por humanos). Estudios recientes confirmarían que los gases de efecto invernadero (GEI) liberados a la atmósfera son un producto de la actividad humana y la causa principal del aumento de dióxido de carbono (CO2) en los últimos 100 años. El sector energético da cuenta de alrededor del 80% de la liberación de estos gases y del 75% de las emisiones de CO2. Otros productores importantes de gases de efecto invernadero son el sector agropecuario (8%) y el sector industrial (6%). Es bien sabido, sin embargo, que la presencia de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) en la mezcla energética primaria mundial no ha sufrido virtualmente cambios durante los últimos cuarenta años, con cifras cercanas al 85%. Ahora, la cuestión fundamental: ¿Qué hacer con la energía? ¿Reducir drásticamente su generación, su accesibilidad y asequibilidad (y desalentar así el consumo)? ¿Eliminar los combustibles fósiles de la matriz energética? ¿Establecer sistemas 100% renovables? Y, en función del debate actual, lo más importante: ¿Todos los países -los desarrollados, los emergentes y los países empobrecidos por siglos de explotación colonialista e imperialista- deberían acaso tomar tales y drásticas medidas?

Que se debe proteger el medioambiente está más allá de cualquier disputa, pero no a costa de borrar de la faz de la tierra a los seres humanos ni de esclavizar tecnológicamente a los países más empobrecidos o menos desarrollados. Porque, si nos dejamos guiar por las recomendaciones de organizaciones ambientalistas como Greenpeace, deberíamos abandonar la energía hidroeléctrica, la energía nuclear y los combustibles fósiles de la noche a la mañana. Sin embargo, si alrededor del 85% de la energía del mundo proviene de los combustibles fósiles, que además son necesarios para cubrir el 98% de las necesidades de transporte global: ¿Qué harán los agricultores para levantar sus cosechas en su ausencia? ¿Cómo se transportarán los alimentos a los establecimientos encargados de comercializarlos? ¿Cómo se abastecerá a las grandes industrias que exigen cantidades constantes y enormes de energía? Sin una energía de base confiable y constante, el retroceso a la fase preindustrial es un hecho, ya que la agricultura y la ganadería de subsistencia serán las únicas fuentes de trabajo.

Sabemos que tal perspectiva podría considerarse deseable para algunos sectores sociales de la Argentina, que desean regresar a la época en que el país era visto como el "granero del mundo". Pero ninguno de los países industrializados de nuestros días podría haber evolucionado ni permitido darse una política social moderna y civilizada de haberse dedicado a la actividad agrícola como motor excluyente de su propio desarrollo.

La Energiewende alemana
El fundamentalismo ecologista generalmente ofrece el modelo energético alemán como el modelo a ser imitado. Pero la verdad es que nada bueno puede esperarse de él y menos aún en una nación como la Argentina, cuya maquinaria industrial y productiva necesita seguir expandiéndose y mejorar el acceso a la energía de su población, sin detener ni por un segundo el progreso realizado durante los últimos doce años. Sin embargo, nada de esto será posible recurriendo a la energía eólica y solar, como intenta hacer Alemania que, por supuesto, tiene la ventaja de ser una potencia industrial consolidada. ¿Qué observamos luego de años de Energiewende? Que su sistema energético es cada día más disfuncional, caro y dependiente de los combustibles fósiles. Si ellos realmente cerraran sus ocho plantas nucleares para 2022 como han prometido, tendrán que consumir más combustibles fósiles, ya que el viento y el sol simplemente no alcanzan a generar un suministro continuo de energía de base.

En fin, el escenario de "100% renovables", es decir, cero combustibles fósiles y energía nuclear, es un deseo de muerte para la civilización. Y el hecho de que el IPCC (el órgano de las Naciones Unidas creado para luchar contra el cambio climático) haya apoyado esta tontería es una buena razón para dudar de su "responsabilidad científica". De hecho sería extraordinariamente bueno que las Naciones Unidas, además de estudiar las causas humanas del cambio climático, estudiara las causas naturales que han producido grandes cambios en el clima mundial a lo largo de milenios. Pero las causas naturales no están dentro de su ámbito de actuación.

Responsables a nivel científico y nacional
Los niveles de dióxido de carbono van en aumento y nuestro consumo de combustibles fósiles y la tala de bosques tropicales para la agricultura son las principales causas. Pero aunque asistimos a muchos reclamos en relación al llamado calentamiento global, la tendencia en esta dirección no indica ningún calentamiento significativo durante los últimos 18 años, a pesar de que más del 30% de todas las emisiones de CO2 humanas han ocurrido durante este período. Por otro lado, las predicciones sobre los efectos nocivos del CO2 se basan en modelos matemáticos y no en la observación directa. Por el contrario, la ciencia ha comprobado ampliamente que el CO2 es esencial para la vida en la Tierra y que las plantas serían mucho más productivas con mayores niveles de CO2 que los que tenemos en la actualidad. El IPCC sostiene que es "muy probable" que las emisiones humanas sean la principal causa del calentamiento global de mediados del siglo XX (1950). "Probable" no es un término científico. Es indicativo de una opinión, un juicio, pero no una prueba o cálculo científico. Además, el período de calentamiento actual comenzó en 1700. ¿Qué causó el calentamiento entre 1700 y 1950, antes de lo cual había muy pocas emisiones de CO2? En el debate ambiental y nuclear, publicado en el sitio web oficial de OETEC en diciembre de 2014, se brindan más detalles para quienes deseen ahondar en este asunto.

En conclusión, el lector podrá estar de acuerdo con nuestra posición o con la postura que considera al CO2 el origen de todos los males. Pero hay algo que debe nos debe aunar a todos: resulta contraproducente luchar contra el cambio climático afectando a los seres humanos y, en particular, a los países que requieren más energía, más consumo y más industria en pos de alcanzar niveles mayores y más equitativos de bienestar social y desarrollo económico. Afirmar que debemos poner fin a toda la explotación de hidrocarburos (en su mayoría vinculada a los no convencionales) y al mismo tiempo cerrar nuestras centrales nucleares y demoler nuestras represas hidroeléctricas equivale a concebir un suicidio en masa. ¿Cómo reemplazar la generación de energía que perderíamos con semejante decisión? No se puede, es irremplazable. Entonces, ¿cómo se entiende esta posición? Simple. Es la versión energética del "ajuste", otra excusa para obstaculizar el desarrollo de quienes más lo necesitan. ¿Qué es preferible, la posibilidad de que el clima pueda ser más cálido, o la certeza de que se produzca hambruna y mortalidad masivas consecuencia de la escasez energética para nuestra civilización? La República Argentina lo ilustra claramente: hay quienes por un lado rechazan la ampliación de la red de gasoductos troncales, la construcción de nuevas represas hidroeléctricas y de centrales nucleares, así como abortar la explotación de hidrocarburos no convencionales; y hay quienes por el otro apoyan estos proyectos siempre y cuando la responsabilidad ambiental y social vaya de la mano con el desarrollo.

En vista de lo anterior, desde Ecosense y el Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (OETEC) hemos decidido emprender una campaña de sensibilización para un medioambiente científico y nacionalmente responsable en la Argentina. Esta campaña, iniciada formalmente durante el 3er Congreso de Responsabilidad Social, planea comenzar con una serie de seminarios y conferencias a partir de 2016. Como ambientalistas responsables estamos convencidos desde el fondo de nuestros corazones de que es posible (y necesario) encontrar soluciones que ayuden a equilibrar las prioridades ambientales, sociales y económicas.



Bibliografia
Portal oficial del 3er Congreso Internacional de Responsabilidad Social
http://www.cirs2015.com/

Entrevista al Dr. Patrick Moore durante el CIRS 2015
http://responsabilidadsocial.tv/contenido.php?id=663

Fundador de Greenpeace felicita a la Argentina por Atucha II (OETEC - 24/02/15)
http://www.oetec.org/nota.php?id=1057&area=25

La energía nuclear es el futuro, y la Argentina está en el camino correcto (OETEC - 24/02/15)
http://www.oetec.org/nota.php?id=1054&area=25

"Apoyo plenamente la ambición de la Argentina de desarrollar más energía nuclear"
http://www.oetec.org/nota.php?id=902&area=25
(OETEC - 19/12/14)