ÁREAS de
INVESTIGACIÓN

Desarrollo socioeconomico y Geopolitica del Desarrollo

| Artículos de opinión

Con o sin Observatorio (de la UCA) la pobreza se incrementa a diario

Autor | Noberto Itzcovich


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interés


Palabras Claves
Observatorio UCA, pobreza, estadísticas, apagón estadístico, INDEC, macrismo, ajuste



01-06-2016 | Transcurría el mes de noviembre de 2011 cuando el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina señalaba que el 34,9% de la población argentina era pobre. Seis meses después, el mismo Observatorio publicó datos acerca de que "casi el 22% de la población vive aún bajo la línea de pobreza". Posteriormente a finales del año 2012, siempre según datos de la UCA, la pobreza alcanzaba a unos 11 millones de personas, es decir el 26,9% de la población.


Cabe preguntarse si estos casos de reducción inédita de la pobreza en tan escaso período (casi 13 puntos porcentuales en un semestre) primero y luego de un crecimiento de casi 5 puntos porcentuales, son consecuencia de las fabulosas políticas del gobierno de entonces y su posterior deterioro o de graves e insostenibles errores de medición por parte del Observatorio de la UCA.

Sobre mediados de 2015 el Observatorio de la Deuda Social Argentina impuso como verdad un nivel de pobreza de 27,5%, un nivel similar al del segundo semestre de 2006, cuando la pobreza medida por el INDEC de Graciela Bevacqua y Cynthia Pok ascendía a 27% a nivel nacional.

Pero resulta que entre 2006 y 2013 se incrementaron en 2,5 millones la cantidad de jubilaciones, y en algo más de un millón la de pensiones contributivas. Adicionalmente, desde 2009 más de 3,7 millones de niños perciben la Asignación Universal por Hijo.

Por el lado del trabajo, mientras en 2003 había 4,9 millones de puestos de trabajo inscriptos en AFIP, ya en 2013 esa cifra había superado los 9,5 millones. Ello permitió contar con una tasa de desocupación cercana al 7% que siguió cayendo por debajo del 6% en 2015, (últimos datos disponibles antes del "oportuno" apagón estadístico de Macri-Todesca), y una reducción de la informalidad que pasó del 48,3% en 2003 a niveles cercanos al 32% en ese mismo período.

Todo ello permitió mostrar un coeficiente de GINI (que se acerca a cero cuando existe más igualdad) en permanente descenso, partiendo de 0,484 en el tercer trimestre de 2003 y alcanzando aproximadamente 0,380 en el segundo trimestre de 2015.

Durante el año 2015, aún con diferencias en las mediciones, hubo un consenso en que la inflación estaba descendiendo, mientras los trabajadores recibieron mejoras salariales que rondaron el 28%, y las asignaciones familiares se incrementaron en aproximadamente el 30%.

En consecuencia, sostener que los niveles de pobreza en 2015 eran similares a los del año 2006 simplemente descalifica la medición. Además la serie de datos, como se explicó, resulta no robusta desde el punto de vista inter temporal.

Adicionalmente, la medición del UCA resulta inconsistente metodológicamente ya que adolece de una debilidad metodológica seria: la muestra es escasamente representativa, ya que dependiendo de la medición, se realiza sobre 5000 hogares con una selección focalizada sobre los más pobres (al excluirse los hogares de ingresos medio altos y altos).

Es decir que está sobre representada la tasa de incidencia de pobreza. Consecuentemente con este problema se encuentra sub representada la desigualdad), aunque la UCA se encargó particularmente, durante el gobierno anterior, de no publicar esta última variable.

Lo antedicho no obsta para que resulte incuestionable que en los casi seis meses del gobierno de Macri, y más allá de cualquier tipo de medición que se decida tomar, los niveles de incidencia de pobreza aumentó notoriamente. Esto es así dado los altos niveles de inflación (casi 20% acumulado en el período) que perjudican a los sectores de ingresos fijos (asalariados y jubilaciones). Y particularmente debe tenerse en cuenta que dentro del aumento del nivel general de precios, los impactos más fuertes son en tarifas de servicios públicos, transporte y alimentos.

Durante el gobierno anterior, aún quienes criticaban sin el más mínimo argumento las mediciones del INDEC (no sólo sectores opositores, muchos de ellos integrantes del propio gobierno), debieron reconocer que los incrementos de salarios y jubilaciones siempre superaban a la inflación; el actual oficialismo se encarga de ejecutar políticas para obtener el efecto exactamente contrario. Además, la cantidad de perceptores de ingresos en lugar de aumentar (2003-2015) disminuye a favor del incremento de la tasa de desempleo y la caída de la cantidad de beneficiarios de planes sociales. Se está llevando a cabo una minuciosa política de distribución negativa del ingreso, perjudicial para los sectores mayoritarios de la población.

El apagón estadístico, principalmente respecto de los datos de desempleo, resulta sumamente funcional al actual modelo. Sin embargo, así como oportunamente criticamos con una catarata de argumentos científicos y de sentido común aquellas mediciones de la UCA políticamente intencionadas, no sería intelectualmente honesto aceptarlas hoy porque resultan convenientes a nuestra posición política, dado que metodológicamente no han mejorado.

Más allá de esto, el incremento de la pobreza en los primeros seis meses del gobierno de Mauricio Macri y la evidencia de que el objetivo de pobreza cero fue una mentira de campaña, resultan irrefutables.