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| Artículos de opinión

La Argentina: IDH e IDG como medidas de la inversión extranjera y la inversión pública

Autor | Ernesto Mattos


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interés


Palabras Claves
IDH, IDG, Argentina, América Latina, inversión pública, desarrollo, índice de desarrollo humano, inversión extranjera



31-07-2014 | La estructura productiva argentina, si bien adolece de la restricción externa, tuvo espacios para el desarrollo económico y social. La cadena que pesa entorno a la insuficiencia de divisas producto de las clases sociales que fugan capitales o transfieren al exterior dejaron sin inversión privada a la economía nacional, de lo que se deduce que al final de cuentas fueron la regulación y la inversión pública las claves para el bienestar social.


La regulación del Estado en los espacios formales de trabajo, la inversión en infraestructura, modificación de leyes de la época de la dictadura cívico-militar, la recuperación de las AFJP, YPF y mayor participación estatal en grandes empresas ha evidenciado la efectividad del Estado asignando recursos. Aún así el bienestar social no ha alcanzado a todos los sectores sociales. Por eso es importante tener una medición de cómo va evolucionando la economía nacional o cómo se encuentra el contexto regional.

¿Qué es el IDH?
El IDH es una medida resumen de la evaluación de progreso a largo plazo en tres dimensiones básicas: El indicador de una vida larga y saludable se mide por la esperanza de vida; el acceso al conocimiento se mide a través de la media de años de escolaridad para la población adulta y los años esperados de escolarización para los niños en edad de ingreso escolar; y el nivel de vida se mide por el Ingreso Nacional Bruto (INB) per cápita expresado en dólares internacionales constantes de 2011, convertidos por la paridad del poder adquisitivo (PPA). El IDH está comprendido en un rango entre 0 y 1; cuanto más se aproxima a 1, mayor es el nivel de desarrollo humano.

Según Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) informó que en América Latina se redujo la inequidad y aumentó el desarrollo humano aunque a un ritmo lento en comparación al periodo 2000-2008. Esta desaceleración del desarrollo humano es atribuible a la crisis financieras de 2008, según el informe. La propuesta del organismo es la creación de un Fondo Monetario Latinoamericano para evitar estas crisis financieras que afectaron a diferentes economías periféricas.

Por otro lado, el FMI publicó sus proyecciones para la región y muestran que 2014 cerrará con un crecimiento económico del 2% y en 2015 con un 2,6%, similar al del año 2013 pero inferior al crecimiento del 2012 (2,9%).

Para caso argentino los resultados fueron los siguientes: el valor del IDH para el 2013 fue 0,808, posicionando al país, junto con Chile y Cuba, dentro de la categoría de muy alto desarrollo humano y en la posición 49 de los 187 países y territorios considerados. Entre 1980 y 2013, el valor de IDH de la Argentina aumentó 0,665 a 0,801, un incremento de 21,5 por ciento. En términos anuales, representa un aumento de alrededor del 0,59 por ciento. Entre 1980 y 2013, la esperanza de vida al nacer aumentó 6,8 años; la media de años de escolaridad aumentó en 3,1 años y los años esperados de escolaridad aumentaron en 5,1 años. Por su parte, el Ingreso Nacional Bruto per cápita de la Argentina aumentó en un 47,4 por ciento entre 1980 y 2013 (en valores constantes PPA).

Una novedad del informe tiene que ver con la medición de la cuestión de género. El Índice de Desarrollo de Género (IDG) muestra la pérdida en desarrollo humano debido a la desigualdad entre los logros femeninos y masculinos. En el informe, la Argentina tiene un valor de IDG de 0,381 ocupando el puesto 74 de los 149 países considerados en el Índice 2013. En la Argentina, el 37,7 por ciento de los escaños parlamentarios están ocupados por mujeres, y el 57 por ciento de las mujeres adultas han alcanzado un nivel secundario o superior de educación en comparación con el 54,9 por ciento de los hombres.

En la Argentina, el IDH corrobora los avances en lo económico-social, acompañado de un IDG donde las mujeres tiene un nivel de educación superior al de los hombres, que se explican por regulación y planificación estatal, aun sin ser el principal país receptor de inversión extranjera directa, que entre 2002 y 2014 ocupó el cuarto lugar. Lo que demuestra que la economía nacional pudo desarrollarse con casi nulo endeudamiento externo y bajos niveles de inversión extranjera directa.



Bibliografia
- http://www.unic.org.ar/prensa/archivos/Argentina%20y%20el%20IDH%202014.pdf

- http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr14-summary-es.pdf